Abinader enfrenta su prueba de fuego: los últimos dos años para definir su legado presidencial
El presidente dominicano Luis Abinader ha entrado en la fase decisiva de su mandato, con solo 24 meses por delante para consolidar su agenda de gobierno antes de las elecciones de 2028. En un contexto marcado por desafíos económicos, migratorios y presiones políticas, su gestión buscará mantener la estabilidad mientras impulsa reformas clave en energía, seguridad y justicia.
Los retos urgentes
La crisis eléctrica, la inflación y el flujo migratorio desde Haití encabezan la lista de prioridades. A esto se suman exigencias ciudadanas por mayor transparencia, reflejadas en protestas como los "cacerolazos". A pesar del desgaste natural, Abinader sigue siendo uno de los gobernantes mejor evaluados en la región, según rankings internacionales.
La batalla por la justicia
Uno de los temas más sensibles es la elección de 11 nuevos magistrados de la Suprema Corte de Justicia. El proceso, liderado por el Consejo Nacional de la Magistratura, está bajo escrutinio para evitar acusaciones de parcialidad. Sectores políticos y civiles exigen que los nombramientos prioricen independencia y no afinidades partidistas.
El doble rol: presidente y líder del PRM
Abinader asumió recientemente la presidencia del Partido Revolucionario Moderno (PRM), lo que añade presión a su agenda. Con elecciones internas en 2027, deberá equilibrar su papel de estadista con la necesidad de fortalecer al oficialismo para la sucesión. Las tensiones internas ya asoman, con críticas de bases que se sienten marginadas del poder.
El reloj corre
Los movimientos recientes en su gabinete sugieren un intento por revitalizar la administración. Sin embargo, el tiempo apremia: las decisiones de los próximos meses definirán si su legado se asocia a reformas duraderas o a promesas incumplidas. Mientras, la ciudadanía espera resultados concretos en servicios básicos y seguridad, factores que podrían inclinar la balanza en la recta final.
El escenario está listo para una prueba de fuego política, donde cada paso de Abinader será clave para su partido y el futuro del país.








