Terremoto de 7.4 sacude Colombia: caos, familias separadas y réplicas aterradoras
Un potente terremoto de magnitud 7.4 ha sacudido el oeste de Colombia, dejando a su paso escenas de pánico, infraestructuras dañadas y comunidades enteras incomunicadas. El sismo, con epicentro en la región del Chocó —una de las más vulnerables del país—, se sintió con fuerza en ciudades como Pereira, Manizales y Medellín, donde miles de residentes huyeron a las calles ante el riesgo de derrumbes.
Familias en vilo
Alejandra Rincón, una colombiana de 22 años que divide su vida entre Barcelona y Medellín, recibió una llamada desesperada de su madre al amanecer. "Me llamó llorando. En La Virginia, cerca del epicentro, no tienen luz, agua ni gas desde ayer", relata. Su última comunicación fue antes de que el móvil de su madre se agotara. Las autoridades prometen restablecer los servicios, pero la angustia crece: "No sabemos si hay desaparecidos o solo incomunicados", admite Alejandra, quien intenta sin éxito viajar a la zona, donde el transporte colapsó.
Refugios y rescates
En Villamaría, cerca de Manizales, Natalia Velásquez lideró la evacuación de su familia, incluidas sus mascotas. "Fue caótico, pero logramos sacar a todos", cuenta. La ciudad ha habilitado refugios para quienes perdieron sus hogares o no pueden regresar por daños estructurales. Una tía de Natalia, residente en un edificio de 20 plantas en Santa Rosa de Cabal, fue evacuada de urgencia y ahora teme no poder recuperar sus pertenencias: "El edificio podría colapsar".
Los más vulnerables, en peligro
Edwin Tobar, un residente de Cali con discapacidad visual, describe el terror de intentar ayudar a su padre, de movilidad reducida, durante el temblor. "Sabía que no llegaríamos a la calle a tiempo", confiesa. Ambos se refugiaron en un parque tras el sismo, mientras las réplicas —algunas superando los 5.0— mantienen en alerta a la población.
Foco en el Chocó
Mientras las autoridades evalúan los daños en Pereira —donde edificios colapsaron sobre vehículos—, la preocupación se centra en el Chocó, epicentro del terremoto y zona con graves limitaciones de acceso. La falta de comunicaciones y carreteras bloqueadas retrasan la ayuda.
Colombia enfrenta ahora una carrera contra el tiempo para rescatar supervivientes, reunir familias y evitar más tragedias en medio de una naturaleza que no da tregua.

