Starbucks cierra en Corea del Sur tras polémica por burlarse de masacre histórica
Los empleados de Starbucks en Corea del Sur cambiarán sus frappuccinos por lecciones de historia y sensibilidad social después de que la compañía desatara una tormenta al burlarse de las víctimas de una masacre. La cadena cerrará sus 22.000 tiendas el próximo lunes a las 15:00 (hora local) para capacitar al personal, en un intento por contener el escándalo que ya le ha costado millones.
La crisis estalló cuando Starbucks lanzó una campaña el 18 de mayo, aniversario del levantamiento de Gwangju en 1980, donde cientos fueron asesinados por el régimen militar. La promoción incluía vasos de acero inoxidable bajo el nombre "Día del Tanque" y el eslogan "Golpéalo en la mesa", frase vinculada a la tortura de un estudiante durante la represión. La empresa culpó a la inteligencia artificial por el error, alegando que ningún ejecutivo revisó la campaña.
La reacción fue inmediata: protestas, boicots y llamados al cierre de tiendas. El presidente Lee Jae-myung tildó el hecho de "inhumano", mientras las ventas cayeron un 25%. El dueño de la franquicia local, el multimillonario Chung Yong-jin, se disculpó públicamente, pero la policía ya investiga posibles delitos.
Gwangju, donde murieron entre 166 y 2.000 personas en 1980, sigue siendo una herida abierta en Corea del Sur. El levantamiento marcó el inicio de la lucha por la democracia, pero sectores conservadores aún lo minimizan. Para Starbucks, el daño es claro: pérdidas de 1,2 millones de euros en un solo día y una reputación hecha añicos en uno de sus mercados clave.
La multinacional, que opera en el país desde 1999, ahora enfrenta su mayor crisis en la región. Mientras, las víctimas de Gwangju exigen más que disculpas: justicia para un error que nunca debió ocurrir.







