El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, ha generado una gran controversia internacional al defender públicamente el asesinato de "entre 30 y 40 personas cada noche" en Gaza durante un reciente podcast. El ultraderechista, conocido por su historial criminal y sus posturas extremistas, también afirmó que hay personas en Gaza que "no merecen vivir" y que "ni siquiera son personas".
Ben Gvir, quien no tiene autoridad sobre el Ejército israelí, criticó la decisión del primer ministro Benjamín Netanyahu de reducir los ataques en Gaza para avanzar en el llamado "plan de paz" impulsado por el ex presidente estadounidense Donald Trump. Además, el ministro abogó por una "migración masiva de palestinos" de Gaza para establecer asentamientos judíos en la Franja, una propuesta que ha sido calificada por organizaciones internacionales como un intento de "limpieza étnica".
Estas declaraciones no son nuevas en el discurso de Ben Gvir, quien ha construido su carrera política en torno a posturas ultranacionalistas y antiárabes. Desde su ascenso al Gobierno en 2022, ha controlado la Policía israelí y las cárceles donde los palestinos denuncian torturas, además de impulsar un aumento del 126% en las licencias de armas para civiles israelíes.
El podcast, titulado '8 de octubre', fue grabado junto a Rom Braslavski, un ex rehén de Hamás en Gaza. En él, Ben Gvir reiteró su visión de que "toda Gaza es nuestra" y abogó por la colonización de la Franja, sugiriendo que los palestinos deberían ser enviados a sus países de origen y que los "terroristas" deberían ser eliminados "uno por uno".
Sus palabras han sido presentadas ante la Corte Internacional de Justicia de la ONU como evidencia de una supuesta "intención genocida" por parte de Israel en Gaza, algo que el gobierno israelí niega rotundamente. Ben Gvir, quien también es colono en Cisjordania ocupada, ha sido centro de polémicas anteriores, como en mayo de 2026, cuando humilló públicamente a activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos en Israel, sonriendo y ondeando una bandera israelí mientras los activistas permanecían esposados y arrodillados.
Este último episodio ha vuelto a poner en el foco internacional las controvertidas políticas y declaraciones de Ben Gvir, cuya influencia en el Gobierno israelí sigue siendo una fuente de preocupación para defensores de derechos humanos y organizaciones internacionales.











