El sur de Asia enfrenta una catástrofe sin precedentes. Lluvias torrenciales han desencadenado inundaciones y deslizamientos de tierra que ya han dejado más de 230 muertos y cientos de desaparecidos en Pakistán e India. La situación es especialmente grave en la región del Himalaya, donde el calentamiento global está intensificando los fenómenos climáticos extremos, afectando gravemente a la población.
En Pakistán, las inundaciones han devastado las zonas del norte del país. Solo en las últimas 24 horas, al menos 176 personas han perdido la vida, según las autoridades. La provincia montañosa de Khyber-Pakhtunkhwa, en la frontera con Afganistán, es la más golpeada, con 150 fallecidos reportados. El agua ha arrasado aldeas enteras, destruyendo casas, escuelas y edificios públicos.
Los equipos de rescate han estado trabajando sin descanso. En el distrito de Mansehra, lograron salvar a unos 1.300 turistas atrapados por los deslizamientos. Sin embargo, la carretera del Karakórum, que conecta Pakistán con China, sigue siendo un punto crítico. Los glaciares de la región, que suministran el 75% del agua del país, están desapareciendo rápidamente debido al aumento de las temperaturas. Un estudio reciente reveló que las lluvias en Pakistán este año han sido un 15% más intensas que las del año pasado, un fenómeno directamente relacionado con el calentamiento global. Desde junio, más de 500 personas han muerto debido a los monzones.
En la Cachemira administrada por la India, la situación no es menos alarmante. Un aguacero repentino causó al menos 60 muertos y más de 200 desaparecidos. Las imágenes muestran ríos de barro y escombros arrasando todo a su paso, llevándose coches, árboles y viviendas. Muchas de las víctimas eran peregrinos que se habían reunido para un almuerzo en Chashoti, un destino popular para los turistas religiosos.
Los testigos describen escenas de caos. "Escuchamos un fuerte sonido, seguido de una tromba de agua y nieve. La gente gritaba, muchos cayeron al río", relató Rakesh Sharma a Reuters. Los equipos de rescate, apoyados por el Ejército, han llegado a la zona, pero las condiciones del terreno dificultan las operaciones.
Los expertos advierten que los proyectos hidroeléctricos en la región han debilitado el frágil ecosistema del Himalaya. Además, el calentamiento global está exacerbando los fenómenos naturales. El primer ministro indio, Narendra Modi, declaró: "La naturaleza nos está poniendo a prueba. En los últimos días, hemos enfrentado inundaciones, lluvias torrenciales y otras calamidades".
En Nepal, la temporada de monzones también ha sido devastadora. En julio, 41 personas murieron y 21 siguen desaparecidas debido a inundaciones y deslizamientos.
La crisis en el Himalaya es un recordatorio brutal de los efectos del cambio climático. Las comunidades locales, ya vulnerables, enfrentan un futuro incierto mientras luchan por recuperarse de esta tragedia.

