El gobierno de Israel enfrenta un período crucial tras las elecciones del 27 de octubre, mientras el presidente Isaac Herzog le ha otorgado a Gadi Eisenkot, líder del partido Yashar y exjefe del Estado Mayor, la primera oportunidad para formar un nuevo gobierno. Esta decisión marca el inicio de las negociaciones oficiales para construir una coalición capaz de gobernar en la Knéset, el parlamento israelí. Benjamín Netanyahu, actual primer ministro, sigue al frente del gobierno saliente mientras se desarrolla el proceso.
Eisenkot recibió el respaldo de 67 legisladores durante las consultas presidenciales, frente a los 46 que apoyaron a Netanyahu. Sin embargo, la tarea de construir una mayoría estable no será fácil. Yashar, el partido de Eisenkot, obtuvo solo 21 escaños en las elecciones, lo que lo obligará a negociar con otras fuerzas políticas para alcanzar los 61 escaños necesarios para una mayoría absoluta. Entre los partidos clave figuran Likud, con 27 escaños, Be’Yahad con 12, y la Lista Conjunta junto con Ra’am, que juntos suman 19 bancas.
El papel de estos grupos, especialmente Ra’am y la Lista Conjunta, será crucial. Aunque apoyaron a Eisenkot en las consultas iniciales, su participación en una coalición o su apoyo externo dependerá de los compromisos políticos que se alcancen. Temas como el reclutamiento militar de hombres ultraortodoxos y la investigación sobre las fallas de seguridad del 7 de octubre de 2023 podrían generar tensiones entre los posibles aliados.
Eisenkot tiene hasta seis semanas para formar una coalición, un plazo que podría extenderse si es necesario. Las negociaciones podrían centrarse inicialmente en establecer bases comunes, dejando para después la distribución de carteras ministeriales y los mecanismos para resolver desacuerdos. Sin embargo, cualquier concesión para atraer a un partido podría poner en riesgo el apoyo de otro, lo que complica el proceso.
Netanyahu, por su parte, ha propuesto un gobierno de unidad que incluya a los partidos de su bloque actual. Esta opción requeriría resolver cuestiones clave, como quién lideraría el ejecutivo y qué acuerdos regirían en temas pendientes. Las decisiones iniciales de los negociadores incluirán el nivel de transparencia que darán a sus conversaciones, un factor que podría influir en la confianza pública durante el proceso.
El éxito de Eisenkot dependerá de su capacidad para convertir acuerdos parciales en compromisos firmes de voto. Si logra formar una mayoría, también necesitará mecanismos sólidos para sostener decisiones futuras, desde el presupuesto nacional hasta el funcionamiento de las comisiones parlamentarias. El anuncio de Herzog marca el inicio de un proceso complejo que definirá el rumbo político de Israel en los próximos años.






