El secretario general de la ONU, António Guterres, ha hecho un llamamiento urgente a combatir las grandes amenazas globales, como el odio, la mentira y la ley del más fuerte, durante su investidura como doctor honoris causa por la Universidad de Salamanca. Guterres comparó los desafíos actuales con los que enfrentó la Escuela de Salamanca hace cinco siglos, cuando defendió los derechos de los indígenas en América, y pidió "la misma valentía" para abordar los problemas de hoy.
En su discurso, Guterres destacó la importancia de avanzar hacia la paz, la dignidad humana, la justicia climática y el control tecnológico, a pesar de que estas posturas puedan ser "impopulares y arriesgadas". El líder de la ONU, que dejará su cargo en dos meses tras casi una década al frente, recibió el reconocimiento en un acto solemne al que asistieron el presidente de Portugal, António José Seguro, y los ministros españoles Félix Bolaños y Sira Rego.
Guterres comparó los debates académicos del siglo XVI, liderados por Francisco de Vitoria, con los desafíos actuales de la convivencia global. Subrayó que preguntas como cómo prevenir guerras o asegurar la paz siguen siendo relevantes hoy. El expresidente portugués insistió en la necesidad de "respuestas audaces" y recordó que "el mundo entero forma una sola comunidad".
El secretario general también criticó el sistema internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, señalando que, aunque evitó un tercer conflicto global, ahora permite que "el uso ilegal de la fuerza se normalice". Advirtió que "cada crimen impune prepara el siguiente" y defendió el papel de la ONU como guardián de los derechos humanos.
Sobre la dignidad humana, Guterres alertó de que su preservación está "en entredicho" debido a discursos de odio amplificados por las redes sociales. Denunció episodios de antisemitismo, islamofobia y persecución de cristianos en todo el mundo, y afirmó que "no hace falta compartir la fe para compartir derechos".
En cuanto al cambio climático, Guterres lo calificó como una "amenaza" para la humanidad y criticó que los más vulnerables sean quienes menos contribuyen pero más sufren sus efectos. Pidió triplicar la financiación para la adaptación climática y destacar la importancia de sistemas de alerta temprana.
Finalmente, sobre la tecnología, especialmente la Inteligencia Artificial, Guterres advirtió que los algoritmos avanzan "más rápido" que las normas. Llamó a establecer una "gobernanza universal" con supervisión independiente para proteger a los niños en el mundo digital.
El discurso de Guterres en Salamanca destaca la urgencia de enfrentar estos desafíos globales con la misma determinación que en el pasado, recordando que "la dignidad humana no depende de la fe, el origen o la fuerza".






