Una oleada de ciberataques ha paralizado supermercados en toda Europa, provocando el desperdicio de miles de toneladas de alimentos tras manipular los sistemas de refrigeración. Este “ataque sin precedentes”, según expertos, ha elevado la temperatura de congeladores y frigoríficos por encima de los 50 °C, obligando a desechar productos en varios países del continente.
El incidente comenzó el pasado 11 de octubre en Francia, donde los termostatos digitales de supermercados fueron hackeados. Una semana después, el mismo método se replicó en cientos de establecimientos en Bélgica, Finlandia, Luxemburgo, Irlanda, Suecia, Alemania, Italia, Portugal, Estonia y Países Bajos. Marcas como Carrefour, Intermarché, Ikea, Kesko, Delhaize, SuperValu, Coop e ICA han confirmado los daños.
La Unión Europea ha calificado estos ataques como un intento deliberado de alterar la cadena de suministro alimentario y socavar la confianza de los consumidores. “Es una advertencia que debemos tomarnos muy en serio”, destacó Christophe Hansen, comisario de Agricultura de la Comisión Europea.
Aunque aún no se ha identificado a los responsables, dos grupos de hacktivistas rusos, NoName057 y Z-Pentest Alliance, han reivindicado parcialmente los ataques. Sin embargo, expertos en ciberseguridad no descartan la participación de cibercriminales vinculados a Irán, China o incluso empresas norcoreanas. Algunos especialistas también apuntan a la posibilidad de que se trate de una acción coordinada por adolescentes.
El hackeo de los sistemas de refrigeración llega apenas un mes después de otro ataque en Francia, en el que se intentó penetrar los sistemas informáticos de bancos de sangre. Aunque no hubo afectación en las reservas sanguíneas, estos incidentes han encendido las alarmas sobre la vulnerabilidad de infraestructuras críticas.
Los sistemas afectados estaban conectados a Internet, muchos de ellos mal protegidos y sin actualizaciones de seguridad. En algunos casos, como en la cadena sueca Coop, las neveras estaban vinculadas a redes móviles 4G, lo que las hacía más vulnerables. Investigadores están analizando cómo los atacantes lograron infiltrarse simultáneamente en tantos sistemas y han desplegado trampas de software falsas para estudiar sus métodos.
Este caso refuerza la preocupación sobre el aumento de la ciberguerra en espacios civiles, especialmente en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas. Las autoridades europeas trabajan para fortalecer las defensas cibernéticas y evitar que estos ataques se conviertan en una nueva forma de desestabilización.







