El Consejo Constitucional de Francia anuló este viernes la principal disposición de una ley pionera en Europa que buscaba prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años. Los magistrados consideraron que la medida era un ataque "desproporcionado" a la libertad de expresión y no garantizaba adecuadamente el derecho a la privacidad de los jóvenes. La decisión marca un revés para el gobierno francés, que había impulsado esta normativa como parte de su compromiso de proteger a los niños en el entorno digital.
Aunque el Consejo reconoció la necesidad de proteger "el interés superior del niño" y admitió que es posible limitar el acceso de menores a las redes sociales, criticó que la ley no contemplara mecanismos adaptados a las circunstancias individuales de cada joven. La prohibición generalizada, argumentaron, privaba a los menores de utilizar numerosos servicios de comunicación en línea sin evaluar riesgos específicos o considerar su edad, madurez o situación familiar. Además, los padres o tutores no podían modificar o levantar la restricción, lo que generó más cuestionamientos.
El presidente francés Emmanuel Macron, principal impulsor de la ley, ya ha ordenado a su primer ministro, Sébastien Lecornu, redactar una nueva versión "jurídicamente robusta" que respete las conclusiones del Consejo Constitucional y el marco europeo. Macron aseguró que su determinación para avanzar en esta reforma sigue siendo total, con el objetivo de proteger a los niños de los riesgos de las redes sociales antes de que termine su mandato en mayo de 2027.
La ley ahora censurada había sido aprobada por el Parlamento francés el pasado 21 de julio e incluía la prohibición de acceso a menores de 15 años en plataformas como Facebook o TikTok. Sin embargo, no establecía un sistema concreto de verificación de edad, delegando esa responsabilidad a las propias empresas. Tampoco afectaba a enciclopedias en línea como Wikipedia, plataformas de software libre o proyectos educativos de código abierto.
Este fallo no solo impacta en Francia, sino que también podría influir en el debate internacional sobre cómo regular el uso de redes sociales por parte de los menores. La decisión del Consejo Constitucional subraya la complejidad de equilibrar la protección de los niños con el respeto a derechos fundamentales como la libertad de expresión y la privacidad. Ahora, el gobierno francés tendrá que encontrar un enfoque más matizado que satisfaga estos principios mientras cumple su objetivo de salvaguardar a los jóvenes en el mundo digital.

