Francia se prepara para una nueva jornada de protestas masivas este 31 de octubre, en medio de un fuerte despliegue policial y medidas de seguridad tras días de violencia urbana y saqueos. Miles de personas saldrán a las calles de las principales ciudades del país para manifestarse contra la precariedad y la pérdida de poder adquisitivo, un movimiento que comenzó liderado por estudiantes pero ha logrado sumar a trabajadores, sindicatos y ciudadanos de todas las edades.
El Gobierno francés, liderado por el ministro del Interior Laurent Núñez, ha anunciado un operativo "masivo" con unos 70.000 agentes desplegados en todo el territorio, incluyendo fuerzas especiales como la BRI, el RAID y el GIGN. Además, se movilizarán 26 vehículos blindados Centauro y cañones de agua para prevenir actos de vandalismo y saqueos. También habrá apoyo de militares en zonas sensibles y un amplio uso de drones y helicópteros.
Las medidas de seguridad se han reforzado debido a llamados en redes sociales a continuar con los disturbios este sábado. Los comerciantes, temerosos de repetir los eventos del 17 de octubre, han tapiado sus locales con planchas de madera o metal. Algunos incluso han dejado mensajes sarcásticos como "Vacío. Gracias. Todo robado. No queda nada". Grandes cadenas como Monoprix y Carrefour han optado por contratar seguridad privada para proteger sus establecimientos.
El movimiento ha generado preocupación sobre el impacto en la campaña de Navidad, recordando las protestas de los 'chalecos amarillos' en 2018, que dejaron a los comercios de los Campos Elíseos sin actividad durante semanas. El Gobierno también intentó prohibir manifestaciones en el centro de París, pero la justicia autorizó una marcha desde la plaza de la Bastilla hasta la plaza de la Nación, desafiando las restricciones impuestas.
La tensión sigue alta en Francia, donde la frustración social parece estar llegando a un punto crítico. Mientras el Gobierno intenta mantener el orden, los manifestantes prometen mantener su lucha en las calles, convirtiendo este movimiento en una de las mayores protestas sociales del país en años. Los próximos días serán clave para determinar el rumbo de esta crisis que ya ha dejado huellas profundas en la sociedad francesa.








