Francia impulsa un polémico "rearme mental" en sus escuelas mientras aumenta el gasto militar y prepara a los jóvenes para posibles conflictos bélicos. El controvertido plan, denunciado por docentes y activistas, incluye clases de defensa nacional, acercamiento al ejército y programas que normalizan el militarismo entre estudiantes.
El sistema educativo francés, tradicionalmente visto como modelo de igualdad, enfrenta acusaciones de adoctrinamiento patriótico y discriminación contra alumnos de origen inmigrante, especialmente musulmanes. Una profesora en Saint-Denis, suburbio pobre cerca de París, revela cómo las escuelas reproducen desigualdades sociales y racismo institucional bajo la fachada de "neutralidad republicana".
Mientras el gobierno francés apoya públicamente a Israel en la guerra de Gaza y mantiene operaciones militares en África, las aulas se han convertido en campo de batalla ideológico. Las autoridades acusan a los críticos del colonialismo de "politizar la educación", pero promueven su propia visión histórica que justifica las intervenciones extranjeras.
Organizaciones de izquierda advierten que el objetivo es formar a la juventud trabajadora como "carne de cañón" para futuras guerras imperialistas. En paralelo, crece la resistencia entre maestros y estudiantes contra la islamofobia, el reclutamiento militar encubierto y los recortes en la educación pública.
El debate refleja la creciente tensión en Europa, donde varios gobiernos incrementan el gasto en defensa ante los conflictos globales. Francia, potencia nuclear con bases en tres continentes, busca consolidar su influencia mientras enfrenta protestas por su política exterior y desigualdad interna.

