Costa Rica enfrentará en mayo los primeros efectos de un choque inflacionario provocado por el conflicto en Medio Oriente, según el Banco Central del país. El aumento en los precios del petróleo y los fertilizantes será el principal impacto, con consecuencias que se extenderán a otros bienes y servicios, afectando directamente el bolsillo de los ciudadanos.
Róger Madrigal, presidente del Banco Central, advirtió que el golpe más fuerte en la inflación se sentirá a partir de este mes, debido al rezago en el ajuste de precios locales. “Con toda seguridad, en mayo”, afirmó al destacar que los efectos ya comenzaron a notarse en marzo, aunque de manera leve.
El aumento en los costos de los combustibles ya fue confirmado por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), que autorizó un incremento de hasta ¢152 por litro. Este ajuste impactará no solo el transporte privado, sino también el público y el costo de movilizar mercancías, lo que elevará el precio de los productos importados.
Expertos coinciden en que mayo será el punto de inflexión. Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, señaló que el impacto en el índice de precios al consumidor (IPC) será más evidente este mes, especialmente en el costo de los alimentos, debido al aumento en los precios de los fertilizantes.
Marco Otoya, director del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible, agregó que la presión inflacionaria podría extenderse si el conflicto persiste. “Entre más tiempo pase, la posibilidad de que los efectos se prolonguen aumenta”, afirmó.
El Banco Central proyecta que la inflación ingresará al rango meta (entre 2% y 4%) en el cuarto trimestre de 2026, adelantándose a lo previsto en enero pasado. Sin embargo, la economía nacional crecerá un poco menos, con una estimación del 3,5% para ese año, frente al 3,8% anterior.
Madrigal comparó la situación con la crisis inflacionaria de 2022, provocada por la guerra entre Rusia y Ucrania, pero destacó que ahora el mundo enfrenta presiones distintas, como una disrupción prolongada en los suministros. “Si la guerra parara hoy, se tardaría dos años en recuperar los niveles de producción anteriores”, señaló.
El conflicto bélico en Medio Oriente, iniciado a finales de febrero, ha generado incertidumbre global y alterado el escenario económico. Costa Rica, dependiente de importaciones, será uno de los países más afectados por esta nueva ola de alzas.













