Un carguero chino causa un desastre medioambiental en el Ártico tras dañar un gasoducto y cables submarinos
El carguero hongkonés Newnew Polar Bear provocó un desastre en el golfo de Finlandia al arrastrar su ancla y destrozar un gasoducto y varios cables de comunicaciones submarinos, con daños estimados en más de 500 millones de dólares. El incidente, ocurrido durante su primer viaje por la ruta del Ártico, desató una tormenta diplomática y dejó al descubierto los riesgos de esta zona cada vez más transitada.
El barco, que había sido recibido con entusiasmo por su incursión en la ruta polar, regresaba cuando su ancla se soltó, rasgando infraestructuras críticas en el lecho marino. Las autoridades confirmaron su responsabilidad al hallar el ancla rota cerca del destrozo y ver imágenes del buque atracando en un puerto ruso sin ella. El capitán enfrenta cargos por daños criminales y será juzgado en 2025.
El Ártico: una ruta peligrosa
Más de 500 incidentes se han registrado en la región en la última década, según Allianz, casi la mitad por fallos mecánicos. Aunque el deshielo permite la navegación, las condiciones son extremas: niebla espesa, bloques de hielo a la deriva y sistemas de navegación poco fiables en altas latitudes. Los barcos necesitan cascos reforzados y tripulaciones expertas, pero incluso así, muchos dependen de rompehielos rusos para avanzar.
La falta de infraestructuras en la zona agrava cualquier emergencia. Un vertido de petróleo sería catastrófico, ya que el crudo se descompone más lentamente en el frío y es casi imposible limpiarlo si queda atrapado en el hielo. Pese a la prohibición del combustible pesado en 2022, muchos barcos aún lo usan debido a vacíos legales.
China apuesta fuerte
Mientras grandes navieras como la Mediterranean Shipping Company evitan la ruta por sus riesgos, China insiste en explotarla, destacando su potencial para reducir a la mitad el tiempo y las emisiones de los viajes. Críticos acusan al país de expansionismo y de ignorar los peligros ambientales, pero Pekín defiende su postura como una apuesta por la innovación.
"China no teme asumir riesgos", declaró el Global Times, respondiendo a las críticas. Con inversiones incluso en zonas devastadas por guerras o corrupción, el gigante asiático parece decidido a liderar la conquista del Ártico, aunque otros aún lo vean como una empresa suicida.

