Barcelona se convierte en epicentro de la lucha progresista contra la ultraderecha global
Barcelona será este fin de semana el escenario de una batalla política internacional, con tres grandes eventos progresistas para hacer frente al auge de la ultraderecha, la erosión de la democracia y la sombra de Donald Trump. El Gobierno de Pedro Sánchez busca proyectar unidad entre las fuerzas de izquierda en un momento de creciente polarización mundial.
El viernes arranca la cumbre bilateral entre España y Brasil, la primera de este tipo entre ambos países. Sánchez y el presidente brasileño, Lula da Silva, firmarán acuerdos económicos, tecnológicos y sociales, reforzando la alianza entre dos líderes clave de la izquierda internacional.
El sábado, la ciudad acogerá la IV Reunión en Defensa de la Democracia, un foro intergubernamental con más de una decena de mandatarios, incluidos el colombiano Gustavo Petro, el uruguayo Yamandú Orsi y la mexicana Claudia Sheinbaum, quien visita España por primera vez tras años de tensiones diplomáticas. El objetivo: combatir la desinformación, el extremismo y las amenazas al sistema multilateral.
En paralelo, tendrá lugar la Global Progressive Mobilisation, un megaevento organizado por el Partido Socialista español con más de 100 partidos de izquierda, sindicatos y ONGs de todo el mundo. Más de 3.000 asistentes debatirán estrategias para frenar el avance de la derecha radical, con figuras como el exjefe de la diplomacia europea Josep Borrell y alcaldes progresistas de ciudades como Bruselas, Roma y Atenas.
El mensaje es claro: Barcelona se erige como bastión de la resistencia contra Trump y sus aliados globales, en un momento en que las fuerzas conservadoras ganan terreno en Europa y América. La ciudad aspira a lanzar una "Declaración de Barcelona" que selle el compromiso progresista con la democracia, la igualdad y el control de la inteligencia artificial.
Tras la cumbre de Santiago de Chile en 2025, este encuentro marca un salto en la coordinación de la izquierda internacional. Pero el verdadero desafío será traducir las palabras en acciones frente a una ultraderecha cada vez más poderosa.










