Joshua Wong, el emblemático activista prodemocrático de Hong Kong, ha sido condenado a diez años de prisión por "colusión con fuerzas extranjeras" bajo la polémica Ley de Seguridad Nacional impuesta por China. El juez William Tam dictaminó que el castigo es proporcional a la gravedad del delito, tras un proceso judicial que ha sido criticado por gobiernos occidentales y organizaciones de derechos humanos.
Wong, de 30 años, ya cumplía una condena desde 2020 por incitar protestas antigubernamentales. Esta nueva sentencia se suma a su tiempo en prisión, a pesar de que él buscó una pena más leve al declararse culpable en septiembre. Las autoridades lo acusaron de reunirse con políticos estadounidenses, como Nancy Pelosi y Marco Rubio, para promover sanciones contra los gobiernos de Hong Kong y China. El tribunal también señaló que Wong continuó su campaña a través de redes sociales y medios occidentales tras la entrada en vigor de la ley.
El activista negó haber apoyado la independencia de Hong Kong, trabajado para el colapso de China o recibido fondos extranjeros. Durante su encarcelamiento, Wong ha dedicado tiempo a estudiar Derecho y tecnología, incluyendo Inteligencia Artificial, mientras mantiene contacto con el exterior a través de cartas.
Su caso ha generado indignación internacional. Elaine Pearson, directora de Human Rights Watch en Asia, calificó la sentencia como "cruel e injusta". Por su parte, John Lee, Jefe Ejecutivo de Hong Kong, defendió la decisión judicial, afirmando que los crímenes de Wong "socavaron gravemente la soberanía y la seguridad nacional".
Wong se convirtió en símbolo de la lucha prodemocrática en Hong Kong desde su adolescencia. Lideró la "Revuelta de los Paraguas" en 2014 y fundó el partido Demosisto en 2016, aunque lo disolvió antes de la aplicación de la Ley de Seguridad Nacional. Su movimiento ha sido prácticamente erradicado, con sus miembros entre rejas o en el exilio, evidenciando la profunda división social en Hong Kong sobre su legado y las políticas de China.






