Shakira rompe récords en El Salvador con residencia histórica de cinco conciertos
La superestrella colombiana Shakira ha hecho historia en Centroamérica con una residencia sin precedentes en San Salvador: cinco conciertos consecutivos en el Estadio Nacional Jorge "El Mágico" González, todos con entradas agotadas. Este hito forma parte de la estrategia del presidente Nayib Bukele para reposicionar a El Salvador como un destino seguro y atractivo para eventos internacionales, tras éxitos como el certamen de Miss Universo y torneos de surf.
Inicialmente, la gira "Las Mujeres Ya No Lloran World Tour" incluía solo tres fechas en el país, pero la demanda fue tan abrumadora —con boletos vendidos en menos de 24 horas— que Bukele anunció en X la adición de dos shows más. "El Salvador está cambiando, y Centroamérica también", escribió el mandatario. Shakira respondió con gratitud: "¡Gracias, vamos con dos fechas más!".
Un imán turístico con impacto millonario
El fenómeno Shakira ha generado una inyección económica estimada en 55 millones de dólares, según la ministra de Turismo, Morena Valdez. Hoteles en la capital operan al 100% de su capacidad, mientras turistas extranjeros —provenientes de países como Costa Rica, Guatemala y Nicaragua— aprovechan para explorar playas y volcanes. "La seguridad aquí es real. Volveremos", afirmó Roy Mora, un fan costarricense que asistió al concierto.
El telón de fondo: seguridad y polémica
El éxito del evento se atribuye en parte a la drástica reducción de la violencia bajo el régimen de excepción implementado por Bukele desde 2022, que ha permitido la detención de más de 91,000 presuntos pandilleros, aunque con denuncias de suspensión de garantías constitucionales y muertes en prisión. A pesar de las críticas de organizaciones de derechos humanos, la política de "mano dura" ha sido aplaudida por muchos ciudadanos y gobiernos vecinos.
"Prefiero que me llamen dictador a ver a salvadoreños morir en las calles", declaró Bukele en un discurso el año pasado. Su modelo incluso inspira a naciones como Costa Rica, donde se construye una prisión basada en el diseño salvadoreño.
Fans sin miedo
Para asistentes como Fidel Pérez, quien viajó desde Guatemala con su familia, la experiencia va más allá de la música: "Vamos a turistear sin temor. Aquí ya no hay pandillas". Mientras soldados custodiaban el estadio, grupos de fans posaban con banderas de la región, celebrando no solo a Shakira, sino también una nueva era para El Salvador.
Con esta residencia, la artista no solo consolida su legado en la industria, sino que simboliza un giro inesperado para un país que busca dejar atrás su reputación de inseguridad. Los ecos de "Waka Waka" en San Salvador suenan, esta vez, como un himno de transformación.

