Crisis ambiental en la presa de Hatillo: Oposición exige acción urgente al gobierno
La presa de Hatillo, la mayor reserva de agua dulce del Caribe, enfrenta una emergencia ecológica por contaminación masiva, amenazando el suministro de agua potable, la agricultura y la pesca en la región nordeste del país. La oposición, a través de su comisión ambiental, ha exigido al gobierno medidas inmediatas para frenar el desastre.
Un equipo técnico de la Fuerza del Pueblo documentó este martes el deterioro del embalse: aguas verdes por proliferación de algas, mortandad de peces y olores fétidos. Los expertos advierten que, de no actuar, la crisis afectará a miles de familias que dependen del lago para riego, consumo humano y actividades económicas.
Un recurso vital en peligro
La presa, alimentada por el río Yuna, abarca 22 km² y almacena 710 millones de m³ de agua. Es clave para el cultivo de arroz —pilar de la seguridad alimentaria nacional—, la acuicultura y la ganadería. Sin embargo, décadas de minería en la zona y vertidos no controlados han acelerado su degradación.
Fuentes oficiales reconocen que el problema requiere "coordinación multisectorial", aunque no han detallado acciones concretas. Mientras, la oposición insiste en aplicar protocolos de remediación ya existentes, incluyendo la supervisión estricta a empresas extractivas.
Impacto regional
El deterioro de Hatillo podría agravar la escasez de agua en Sánchez Ramírez y provincias aledañas, donde el embalse es la principal fuente de abastecimiento. Autoridades locales temen también un colapso en la producción pesquera, que genera empleos directos e indirectos.
El llamado de la oposición coincide con alertas de científicos sobre la proliferación de algas tóxicas, vinculadas a enfermedades hepáticas y neurológicas en humanos. Aunque no hay reportes de afectados, especialistas urgen monitorear la calidad del agua.
¿Qué sigue?
La presión política y social podría forzar una reunión de emergencia entre el gobierno, empresas y comunidades. Mientras, organizaciones ambientales preparan movilizaciones para exigir transparencia en los planes de rescate del lago. La situación, dicen, no admite más demoras.
