La Fuerza Nacional Progresista (FNP) ha lanzado una alerta sobre una supuesta trama internacional que busca desestabilizar República Dominicana aprovechando el conflicto en Haití. El partido político denuncia una serie de acciones criminales que podrían amenazar gravemente la soberanía y seguridad del país caribeño.
En un comunicado oficial, Pelegrín Castillo Semán, vicepresidente y vocero institucional de la FNP, aseguró que esta trama cuenta con el apoyo de poderosos actores extranjeros, incluyendo sectores vinculados a la administración Biden y organizaciones como Amnistía Internacional. Además, citó declaraciones del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, quien habría advertido sobre intentos masivos de trasladar haitianos hacia territorio dominicano.
La FNP anunció que presentará una denuncia penal ante la Procuraduría General de la República por lo que describen como crímenes graves: terrorismo, traslado forzado de poblaciones y agresiones encubiertas. También hicieron un llamado urgente al presidente Luis Abinader para implementar medidas inmediatas frente a esta situación.
Entre las propuestas presentadas por el partido figuran: declarar estado de excepción en tres provincias fronterizas (Elías Piña, Independencia y Bahoruco), fortalecer las medidas de seguridad en la frontera, restablecer el servicio militar obligatorio y permitir el acceso civil regulado a armas de fuego.
Además, Castillo denunció que una marcha convocada para el 27 de abril por la organización "Reconocido" representa una provocación inconstitucional. Según él, esta agrupación responde a intereses externos vinculados a regímenes como el venezolano liderado por Nicolás Maduro.
La FNP también planteó derogar ciertos decretos sobre nacionalidad emitidos durante las administraciones pasadas, solicitar información sobre irregularidades en el registro civil y concluir los 117 km restantes del muro fronterizo.
Finalmente, hicieron un llamado a todos los sectores políticos del país para unirse en una movilización patriótica que defienda la soberanía dominicana frente a lo que describen como "una coyuntura regional extremadamente peligrosa".











