Operación limpieza en Santo Domingo: retiran 300 km de cables fantasmas que afeaban la capital
La ciudad de Santo Domingo comienza a deshacerse del caos visual causado por cientos de kilómetros de cables abandonados. Autoridades iniciaron este jueves un plan masivo para retirar 300 km de cableado aéreo en desuso, una maraña que durante años ha afeado calles y puesto en riesgo la infraestructura eléctrica de la capital.
El proyecto, liderado por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), cuenta con el respaldo de la Alcaldía del Distrito Nacional y las empresas distribuidoras de electricidad. La intervención prioriza ocho sectores clave, incluidos zonas céntricas como la Ciudad Colonial y áreas residenciales como Piantini y Naco.
Cables que ahogan la ciudad
Carolina Mejía, alcaldesa del Distrito Nacional, destacó que estos cables fantasmas no solo dañan la imagen urbana, sino que también afectan árboles y mobiliario público. "Es un problema acumulado por años que finalmente estamos atacando", afirmó durante el recorrido inaugural en Bella Vista, uno de los primeros sectores intervenidos.
Joel Santos, presidente del Consejo Eléctrico, advirtió que el cableado abandonado representa un peligro latente: "Puede causar cortocircuitos, dañar postes e incluso provocar incendios". La operación incluye poda de vegetación afectada, reorganización del cableado activo y limpieza integral de las zonas intervenidas.
Inversión y plazos
Con un presupuesto de 100 millones de pesos —financiado a partes iguales por Indotel y las empresas eléctricas—, las autoridades prometen completar los trabajos en 100 días. Guido Gómez Mazara, presidente de Indotel, aseguró que este es solo el primer paso: "Vamos a tumbar todo el modelo obsoleto de cables abandonados".
El acuerdo interinstitucional que hizo posible la intervención data de febrero pasado, tras años de reclamos ciudadanos por el deterioro del paisaje urbano. Expertos en infraestructura consultados por este medio coinciden en que la medida mejorará la seguridad vial y reducirá fallos en el suministro eléctrico.
Mientras las cuadrillas avanzan en los primeros lotes, el desafío será mantener la coordinación entre las empresas de telecomunicaciones para evitar que nuevos cables saturen el espacio aéreo. El éxito del proyecto podría convertirlo en modelo para otras ciudades del país.








