El sur dominicano se prepara para alimentar el boom turístico: agricultores exigen mejoras viales
Miles de hectáreas de tierras agrícolas y modernos invernaderos están transformando el valle de Mella y zonas aledañas en la provincia Independencia, en una apuesta clave para abastecer la futura demanda de alimentos que generará el megaproyecto turístico de Cabo Rojo. Sin embargo, productores advierten: las carreteras destrozadas podrían arruinar la oportunidad.
Desde Angostura hasta Duvergé, decenas de agricultores trabajan contra reloj para ampliar cultivos y montar estructuras de producción controlada. El objetivo es claro: convertirse en los proveedores oficiales de hoteles y restaurantes que surgirán con el desarrollo de Pedernales, impulsado por el gobierno como parte de un plan para revitalizar la Región Enriquillo.
Pero el entusiasmo choca con una cruda realidad. "Sin carreteras dignas, no habrá negocio sostenible", denuncia un productor local que prefiere no identificarse. Los caminos que conectan estas comunidades agrícolas con Pedernales están en pésimo estado, elevando costos de transporte y poniendo en riesgo la calidad de los productos perecederos.
Autoridades vinculadas al sector agropecuario reconocen el problema. Fuentes consultadas admiten que ya hay planes para modernizar la infraestructura vial, aunque no precisan fechas concretas. Mientras, organismos internacionales colaboran con capacitación y financiamiento parcial para los agricultores, en un intento por blindar la seguridad alimentaria del proyecto.
El desafío no es menor. El turismo masivo en Cabo Rojo requerirá toneladas diarias de frutas, vegetales y carnes frescas. Los productores del sur insisten en que, sin inversión urgente en carreteras, perderán competitividad frente a proveedores de otras regiones.
La próxima temporada de siembra será la prueba de fuego. Si las mejoras viales no avanzan al mismo ritmo que los cultivos, el sueño de convertir esta zona en el granero turístico del Caribe podría quedarse en el camino.





