Colombia enfrenta un nuevo aumento en el precio de la gasolina y el diésel, un golpe directo a los bolsillos de los ciudadanos en plena Semana Santa, cuando los viajes terrestres se intensifican. El incremento, autorizado por el Gobierno nacional, comenzó a regir este miércoles 1 de abril y afecta tanto a la gasolina corriente como al diésel, conocido localmente como ACPM.
El ajuste representa un aumento aproximado de 375 pesos colombianos por galón, sumándose a un contexto inflacionario que ya afecta a la población. En ciudades como Medellín y Antioquia, el galón de gasolina corriente alcanzará los 15.811 pesos, mientras que el diésel se situará en 11.401 pesos. Este alza llega después de dos meses de disminuciones consecutivas, que habían sumado cerca de 1.000 pesos por galón como medida temporal para frenar la inflación.
El Gobierno justifica esta decisión en los cambios en el mercado internacional del petróleo, cuyo precio superó los 100 dólares por barril, y factores como los costos de transporte, distribución e impuestos. Además, los conflictos en Medio Oriente han contribuido a la presión sobre los precios globales del crudo, afectando directamente a Colombia.
Este incremento genera preocupación por su impacto en sectores clave como el transporte de carga y pasajeros, que podrían trasladar los costos adicionales a los precios de bienes y servicios. Analistas advierten que, si el petróleo y la tasa de cambio continúan al alza, es probable que los precios de los combustibles sigan aumentando en los próximos meses.
En un tuit, el Gobierno nacional confirmó el aumento, lo que ha provocado críticas entre los ciudadanos, quienes enfrentan un nuevo desafío económico en medio de una época ya marcada por gastos adicionales. Las promesas de alivio fiscal quedaron en suspenso, y el futuro energético del país sigue siendo incierto en un escenario global volátil.





