Casi siete millones de israelís están convocados a las urnas para votar en este plebiscito sobre Netanyahu, cuya coalición se quedará a un escaño de la mayoría absoluta, según las encuestas
Israel vive el día de la marmota. Desde las siete de la mañana, 6,78 millones de israelís pueden volver a votar en las quintas elecciones en tres años y medio. Se espera que la apatía generalizada se traduzca en una baja participación, pero los datos tres horas después de abrir los colegios electorales son los más altos desde 1981 con un 15,9%. Las encuestas prevén unos resultados muy ajustados, con el bloque liderado por el exprimer ministro Binyamin Netanyahu quedándose a un solo escaño de la mayoría absoluta.
“Estas elecciones decidirán el futuro del país; ve a votar que hay futuro y continuaremos trabajando por ti”, ha dicho el primer ministro en funciones, Yair Lapid, tras votar en Tel Aviv. El actual líder del país es consciente de la necesidad de que la ciudadanía ejerza su derecho a voto. Los sondeos otorgan 56 escaños a la coalición que encabeza junto a formaciones de izquierda, derecha y centro. En cambio, Netanyahu y sus aliados ultraconservadores podrían alcanzar los 60 diputados de la Knéset con 120 asientos.
צאו להצביע יש עתיד – בשביל הילדים שלנו🇮🇱🟠 pic.twitter.com/QB4L7Xku7P
— יאיר לפיד – Yair Lapid (@yairlapid) 1 de noviembre de 2022
Aún así, estos comicios podrían suponer el retorno del primer ministro más longevo de la historia de Israel tras 16 meses como líder de la oposición. De esta forma, Netanyahu se beneficiaría del auge de la extrema derecha con la coalición Sionismo Religioso colocándose como tercera fuerza en la cámara. Este partido abiertamente racista, homófobo y antiárabe tiene la llave de la vuelta de Netanyahu.
Dependiendo del voto palestino
Está en manos de la población palestina de Israel que la Knéset se convierta en la más derechista de su historia. Los votos de 1,8 millones de palestinos, más del 26% del electorado, pueden asegurar que los partidos palestinos superen el umbral electoral del 3,25% y eviten que la derecha radical sume apoyos suficientes bajo el liderazgo de Netanyahu. Pero no hay mucha esperanza en este pronóstico, ya que esta comunidad, que suele ser tratada como ciudadanía de segunda excepto cuando se la necesita en las urnas, no acostumbra a participar en los comicios.
También se espera que la izquierda consiga los peores resultados de su historia. No está claro si Meretz y el Partido Laborista lograrán superar el umbral y obtener un mínimo de 4 escaños. Mientras, la ciudadanía acude a las urnas preocupada por el coste de vida. Israel es el séptimo país más caro del mundo y el segundo en el mercado inmobiliario. Aunque este ha sido el año más letal en los territorios ocupados palestinos con 136 muertos, el electorado israelí no parece afectado por ello.
אזהרה חמורה ‼️
אם אנחנו לא יוצאים להצביע מחל אנחנו מפסידים ללפיד ולאחים המוסלמים. אתם לא רוצים שזה יקרה שוב. pic.twitter.com/PLGhGmNk4p
— Benjamin Netanyahu – בנימין נתניהו (@netanyahu) 1 de noviembre de 2022
Se han invertido más de 3.500 millones de dólares en otra campaña electoral para salir del estancamiento político impasible desde 2019. Netanyahu insiste en conseguir su sexto mandato. Tal vez así, y gracias a la ayuda de sus socios judíos supremacistas, pueda esquivar sus juicios por corrupción y soborno. Pero no hay muchas perspectivas de que estos sean los últimos comicios en el Estado hebreo. Muchos ya miran hacia la próxima primavera, sobre todo Yair Lapid. Al actual primer ministro le beneficiarían otros seis meses de gobierno para convencer al público israelí que es una alternativa real a Netanyahu.




