Corea del Sur ha anunciado que está analizando un posible despliegue de hasta 30.000 soldados norcoreanos en territorio ruso, en medio de la creciente cooperación militar entre Rusia y Corea del Norte. Este movimiento ocurre en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, lo que aumenta las tensiones internacionales y las preocupaciones sobre una escalada del conflicto.
El Ministerio de Exteriores de Corea del Sur ha declarado que está siguiendo de cerca los desarrollos relacionados con esta colaboración militar. “Mantenemos la postura de que esta cooperación viola las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y debe terminar de inmediato”, señalaron en un comunicado, aunque evitaron discutir detalles de inteligencia.
Hasta ahora, no hay confirmación oficial sobre el despliegue adicional de tropas norcoreanas. Sin embargo, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha afirmado que Rusia se está preparando para recibir a estos soldados desde el mes de junio. Además, Zelenski sugirió que Corea del Norte podría estar transfiriendo lanzamisiles adicionales a Rusia, aunque no proporcionó más detalles.
Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, se negó a comentar sobre el asunto, afirmando que “no es necesario” discutir estos planes. “No es Zelenski el que debe hablar de estos temas”, dijo Peskov, según la agencia de noticias TASS.
Se estima que Corea del Norte ya ha enviado cerca de 20.000 soldados e ingenieros militares para apoyar a Rusia en su guerra contra Ucrania, con aproximadamente 14.000 desplegados actualmente en el frente.
Esta semana, la ministra de Exteriores norcoreana, Choe Son Hui, visitó Moscú, donde se reunió con el presidente ruso, Vladímir Putin, y el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov. Este encuentro ha avivado las especulaciones sobre una mayor colaboración militar entre ambos países, lo que podría tener implicaciones significativas en el escenario global.
La posibilidad de un despliegue masivo de tropas norcoreanas en Rusia representa un nuevo capítulo en la guerra de Ucrania, aumentando la presión sobre las potencias occidentales y planteando interrogantes sobre el futuro del conflicto.

