El humo de incendios forestales procedente de Canadá ha invadido este verano ciudades estadounidenses, generando tensiones entre Washington y Ottawa por la incapacidad de contener la contaminación transfronteriza. La capital de Estados Unidos, Washington D.C., ha registrado niveles de calidad del aire peligrosos en repetidas ocasiones debido a las nubes de humo provenientes del norte.
Las autoridades canadienses enfrentan críticas por no controlar los cientos de incendios activos en su territorio, muchos de ellos fuera de control. Esto ha llevado a que el humo se extienda sobre el noreste y medio oeste de EE.UU., afectando incluso a zonas tan lejanas como Chicago y Nueva York.
Expertos en medio ambiente subrayan que estos eventos cada vez más frecuentes son consecuencia del cambio climático. Canadá está sufriendo su peor temporada de incendios en décadas, con más de 30 millones de acres arrasados hasta el momento.
Aunque no existe un mecanismo formal de reclamo, diplomáticos estadounidenses han expresado su malestar en conversaciones privadas. Funcionarios canadienses reconocen la gravedad de la situación pero argumentan que los siniestros son inusuales en magnitud y difíciles de contener.
El fenómeno ha reabierto el debate sobre la cooperación ambiental en América del Norte, mientras millones de ciudadanos siguen respirando aire contaminado sin una solución inmediata a la vista. Con la temporada de incendios lejos de terminar, la crisis podría prolongarse en los próximos meses.
