Dos prominentes políticos progresistas de Estados Unidos han generado polémica al distanciarse de las demandas del movimiento Black Lives Matter (BLM), que en 2020 movilizó a 26 millones de personas contra la violencia policial y el racismo sistémico. Alexandria Ocasio-Cortez, congresista estrella de los demócratas, y Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, han sido acusados de "traicionar" las causas que los llevaron al poder.
Ocasio-Cortez describió como "una locura" la fase más intensa del activismo progresista en 2020, conocida coloquialmente como "Woke 1", durante una entrevista con ABC. Por su parte, Mamdani declaró abiertamente que ya no apoya el desfinanciamiento de la policía, una de las principales exigencias de las protestas. Ambos pertenecen a los Socialistas Democráticos de América (DSA), organización que históricamente ha respaldado estas reivindicaciones.
Las declaraciones han desatado críticas entre activistas y sectores de izquierda, que acusan a los políticos de dar la espalda a las bases que los impulsaron. El movimiento BLM no solo expuso el racismo institucional en EE.UU., sino que inspiró una ola de luchas sociales, desde huelgas laborales hasta el apoyo a Palestina. Sin embargo, según analistas, las promesas de reforma policial nunca se materializaron.
Expertos señalan que este giro revela las contradicciones de intentar cambios radicales dentro del Partido Demócrata, tradicional aliado del establishment. "La policía existe para proteger la propiedad privada y reprimir a la clase trabajadora, especialmente a minorías", denuncian voces críticas. Mientras tanto, los presupuestos policiales siguen creciendo, incluso en ciudades gobernadas por progresistas.
El caso refleja una tensión global: partidos de izquierda que moderan su discurso para ganar electores, pero pierden credibilidad ante sus bases. En EE.UU., donde el socialismo gana adeptos entre jóvenes frustrados por la brutalidad policial y la desigualdad, este retroceso podría costar caro. La pregunta ahora es si movimientos como BLM encontrarán nuevos aliados políticos o seguirán chocando con los límites del sistema.








