Mujeres dominicanas enfrentan triple barrera para acceder al poder local
Las mujeres en República Dominicana chocan contra tres obstáculos clave para alcanzar puestos en gobiernos municipales: la carga de cuidados familiares, la falta de recursos económicos y una cultura machista arraigada. La denuncia la hizo la ministra de la Mujer, Gloria Reyes, durante un foro organizado por la Liga Municipal Dominicana con apoyo de Canadá, donde se reveló que solo el 21% de los cargos electivos locales están ocupados por mujeres.
La ministra Reyes fue contundente: "Mientras las dominicanas dedican un promedio de 31 horas semanales al trabajo no remunerado en sus hogares -según datos oficiales-, los hombres disponen de ese tiempo para hacer política". El cuidado de niños, enfermos y ancianos sigue recayendo desproporcionadamente sobre ellas, limitando su participación en la vida pública.
Dinero y machismo: la doble trampa
El financiamiento de campañas aparece como segunda barrera. "Las mujeres no suelen tener acceso a las mismas redes de patrocinio que los hombres", explicó Reyes, mientras datos de la Junta Central Electoral muestran que los candidatos varones reciben un 40% más de aportes privados.
Pero el tercer escollo es el más difícil de derribar: prejuicios culturales. "Todavía hay quienes creen que la política es cosa de hombres", señaló la ministra. La embajadora canadiense Jacqueline DeLima Baril reforzó este punto: "Cuando las mujeres gobiernan, los programas sociales mejoran y la corrupción disminuye", citando estudios internacionales.
Compromisos y cifras preocupantes
Víctor D’Aza, presidente de la Liga Municipal, admitió que solo 38 de las 158 alcaldías están dirigidas por mujeres. Prometió impulsar capacitaciones y fondos específicos, aunque activistas exigen que los partidos cumplan la cuota del 40% de candidaturas femeninas establecida por ley.
El evento concluyó con una advertencia: sin medidas concretas para redistribuir tareas domésticas, facilitar financiamiento y combatir estereotipos, la paridad en los gobiernos locales tardará décadas en alcanzarse. Mientras, las dominicanas siguen esperando su turno en los espacios donde se deciden los presupuestos que afectan sus vidas.
