El nuevo gasoducto BarMar, que transportará hidrógeno verde entre Barcelona y Marsella, podría permitir a España posicionarse como un referente en Europa y en una posición privilegiada para aprovechar las oportunidades económicas que ofrece este nuevo vector energético.
El proyecto, acordado ayer por los gobiernos de España, Francia y Portugal como alternativa al ansiado Midcat, no tendrá el impacto deseado a corto plazo para combatir los efectos de la invasión rusa a Ucrania, pero se presenta como una infraestructura necesaria para acabar definitivamente con el aislamiento energético que históricamente ha sufrido la Península Ibérica.
El gasoducto de BarMar acabará con los problemas de interconexión con Europa
En este sentido, el catedrático de la Universidad Pontificia Comillas, José Ignacio Linares, considera que este gasoducto no solucionará la actual crisis energética, pero sí acabará con parte de los problemas de interconexión que sufre España y su vecino Portugal con el resto del UE .
Aunque, según Linares, no hay muchas diferencias de concepto entre el BarMar y el Midcat, el nuevo corredor sienta las bases para poder transportar en el futuro todo el hidrógeno verde producido en España mediante hidrólisis renovable, vector en el que la Gobierno apuesta por posicionarse como líder mundial.
“Lo que se quiere es que a futuro podamos tener mucha producción (de hidrógeno verde), pero ir metiendo los socios para poder llevar esa exportación al exterior”, explica Linares.
La construcción del BarMar implica ampliar los plazos y el coste de esta nueva infraestructura
Las principales diferencias entre las dos interconexiones están en los tiempos de ejecución y el presupuesto: mientras que el Midcat podría haber estado operativo en 2023 con una inversión menor, el BarMar no estará operativo antes de cinco años, según el Gobierno, y se desconoce el coste final, aunque será mayor y España espera que sea financiado por la UE.
Para el ingeniero colaborador de OBS Business School, Marcos Rupérez, la decisión de apostar por el BarMar es meramente política, ya que el nuevo proyecto es “más largo y costoso”, además de presentar mayores dificultades en la ejecución de la obra.
Asimismo, considera que el corredor verde presenta algunas incógnitas, como es el caso de su viabilidad, ya que es una tecnología que aún está en desarrollo.
El proyecto BarMar también presenta problemas ambientales
Linares también apunta a los problemas medioambientales como otro de los motivos que han llevado a los tres países a acabar apostando por el BarMar, principalmente en el caso de Francia, que se basó en las quejas de los ecologistas por rechazar continuamente el Midcat.
En este sentido, Rupérez explica que un gasoducto submarino despierta menos sospechas que uno terrestre, ya que las comunidades locales no se verán afectadas por un gasoducto submarino, como sí lo serían con uno subterráneo.
Para Linares, los problemas que ocultaba Francia al rechazar el Midcat no son ciertos, y cree que BarMar ha tenido un "lavado de cara" apostando por el hidrógeno verde, aunque recuerda que durante los primeros años probablemente solo transportará gas natural. .
La apuesta por el gasoducto BarMar es un portazo para el proyecto Midcat
El Midcat fue el proyecto de interconexión de gas entre España y Francia a través de los Pirineos diseñado para redirigir el gas almacenado en España y procedente de Argelia a otros países de la UE.
El proyecto se paralizó en 2019, entre otras cosas, por las reticencias del gobierno francés, y recientemente se volvió a poner sobre la mesa para intentar solucionar los problemas energéticos a los que se enfrenta Europa por las consecuencias de la guerra de Ucrania.
Quedaban todavía 226 kilómetros de tubería por construir desde Hostalric (Girona) hasta la localidad francesa de Barbaira y se podría haber concluido en unos ocho meses.
La empresa Enagás tenía prevista la ejecución de una nueva ruta, similar en algunos tramos a la antigua Midcat con la que abastecer de gas a Francia.
Además, este nuevo gasoducto habría servido también para transportar hidrógeno renovable y la inversión prevista se estimaba en unos 370 millones de euros en la ruta española.
La capacidad estimada del gasoducto -gas renovable e hidrógeno- sería de 7.000 millones de metros cúbicos (bcm), cantidad similar a la de los otros dos gasoductos ya operativos e interconectados con Francia: Irún (Guipúzcoa) y Larrau (Navarra).





