Universitarios y adolescentes se pasan en masa a ChatGPT para hacer trabajos (y exámenes)

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Para cientos de miles de adolescentes, junio es sinónimo de noches de estudio y muchos nervios. Durante las dos primeras semanas del mes, los estudiantes de bachillerato se enfrentarán a la selectividad, clave para garantizar sus estudios superiores, mientras que los de universidad encararán multitud de exámenes para evaluar sus aprendizajes. Este año, sin embargo, el estrés podría reducirse considerablemente tras la popularización de ChatGPT. Y es que su uso en las aulas es cada vez más masivo -a menudo saltándose las normas de uso-, según jóvenes, profesores y expertos consultados por EL PERIÓDICO.

Estudiantes de la ESO, de bachillerato y universitarios ya hayan incorporado esta herramienta impulsada con inteligencia artificial (IA) a sus rutinas diarias, echando mano de ella para hacer los deberes, para estudiar e incluso en exámenes. "Hablo con ChatGPT casi cada día y sé que todos mis amigos lo han usado alguna vez", explica Alba, estudiante de tercer curso de Publicidad, Relaciones Públicas y Marketing. "Le pides cualquier cosa y lo hace", añade Manuel, que cursa un grado de Administración de Empresas. Cualquier cosa puede ser un ensayo sobre un tema, el resumen de un libro o resolver un problema de matemáticas.

Aprender más y más rápido

Hay quien se sirve de esta aplicación para mejorar su aprendizaje sobre los temas impartidos en clase. "Lo uso sobre todo para comprender de forma más clara lo que los profesores explican", cuenta Mar, estudiante de segundo curso de Física, algo que también hace Álex, de segundo de bachillerato. Este chatbot conversacional es particularmente útil para sintetizar conceptos científicos complejos. "ChatGPT me ha ayudado a resumir ideas complicadas sobre economía y a traducir textos. Es una herramienta que te lo mastica todo un poco", asegura Emma, que se prepara para ser periodista.

"ChatGPT me ayuda a resumir ideas complejas y a traducir textos. Te lo mastica todo un poco"

Emma, estudiante universitaria

La expansión de herramientas de IA promete acelerar la productividad, algo que ya se vive en las aulas catalanas. "En menos de una hora tenía hecho un trabajo que de otra manera me habría ocupado tres o cuatro -se sincera Xavier, de primero de bachillerato- No debería haberlo hecho servir, de acuerdo, pero también tienes que afinar mucho las preguntas que le haces". En la misma línea, Alba asegura que acude a ChatGPT "para ir más rápido" cuando está saturada y no tiene tiempo. "Me siento un poco sucia porque es como hacer trampas, pero algunos profes nos alientan a usarlo para optimizar nuestro trabajo", añade Emma.

Malos usos

Sin embargo, y como toda tecnología, ChatGPT está sujeto al buen o mal uso que le puedan dar sus usuarios. Algunos lo están usando como chuleta en los exámenes. Lo confiesa Miguel, también estudiante de ADE: “Era un examen con ordenador. El primero y de momento único que hemos hecho así. De una sola pregunta. No tenía ni idea. Puse la pregunta en ChatGPT y copié el texto. Aprobé el examen”. Otros rechazan instrumentalizar la 'app' con ese fin. "Copiar y pegar es un error. Si lo usas para todo no tiene gracia porque así no aprendes nada", opina Alba.

Aunque cada vez son más avanzados y precisos, los sistemas como ChatGPT plantean importantes riesgos, pues siguen incurriendo en errores. Esa problemática realidad hace que, de creer ciegamente en sus respuestas, los alumnos puedan estar dando por bueno algo incorrecto, difuminando la desinformación. Algunos de los alumnos consultados son conscientes de ello y aseguran que "vigilan" para no creer a pies juntillas todo lo que genera la máquina. Además, la versión abierta al público de esta herramienta está entrenada con datos que llegan hasta 2021, lo que hace que no sea capaz de hablar de la actualidad.

¿Qué piensan los profesores?

La vertiginosa evolución de la IA preocupa a profesores y padres. "La escuela es muy lenta y ChatGPT ha llegado como una bofetada que está haciendo tambalear la institución", señala Juanmi Muñoz, codirector del Observatorio de Innovación Tecnológica y Educativa, quien lamenta que la falta de recursos dificulta a los centros apostar por la innovación. Aunque entre el profesorado hay "incertidumbre" y "temor", también hay quien ve esta tecnología como una oportunidad. "Los profesores deben tener competencias digitales para poder educar a los alumnos en un uso crítico de ChatGPT. Los que no estén al acecho perderán el tren", añade el también profesor colaborador de la UOC.

"Los profesores deben educar a los alumnos en un uso crítico de ChatGPT. Los que no puedan hacerlo perderán el tren".

Juanmi Muñoz, co-director del Observatorio de Innovación Tecnológica y Educativa

Algunos centros están optando por la restricción, similar a la vía adoptada por los colegios de Nueva York. "Nos han dicho que no podemos usar IA y que si nos pillan nos suspenderán, pero lo usa todo el mundo", asegura Javi, estudiante de cuarto de ESO. Sin embargo, poner puertas al campo no es tarea fácil. "Los profesores no lo terminan de entender, están un poco paranoicos", cuenta Emma. "Nos dicen que no la usemos y que detectarán los plagios". De hecho, Javi usa otra herramienta que le ayuda a modificar los textos generados con ChatGPT para sortear el radar de los docentes.

Tecnología como aliada

Sin embargo, cada vez más docentes creen que la tecnología puede ser una aliada. "O la integramos o se nos comerá", remarca Marc Escolano, profesor de Filosofía de bachillerato en los Jesuitas de Sarrià. Aunque no ha detectado un uso extendido entre el alumnado, este docente sí ha acudido a ChatGPT para encontrar "ideas muy interesantes" para actividades didácticas personalizadas.

La IA podría acelerar un cambio de paradigma de la educación. "Puede ser una herramienta fantástica para personalizar el aprendizaje, imagina un alumno conversando en inglés con un bot para mejorar sus capacidades", señala Muñoz. Ese cambio también podría extenderse a los métodos de evaluación. "Tenemos que adaptarnos y evaluar no solo los resultados de los alumnos, sino otros criterios como su espíritu crítico. Si ChatGPT sirve para superar los métodos de evaluación arcaicos que usamos desde hace 40 años me alegro de que haya llegado para quedarse, pero hasta que no se reforme la rémora de la selectividad no cambiará lo demás", explica Josep Lluís Cerrudo, director pedagógico de bachillerato de la Escola Pia de Terrassa. El profesor ve en el rechazo a la IA una repetición de lo que ya ocurrió antes con las calculadoras, los móviles o Wikipedia. "No vale lamentarse, es mejor buscar la parte positiva".

"Si ChatGPT sirve para superar los métodos arcaicos de evaluación que usamos desde hace 40 años me alegro de que haya llegado para quedarse"

Josep Lluís Cerrudo, director pedagógico de bachillerato de la Escola Pia de Terrassa

La escuela, de hecho, se está viendo abocada a adaptarse. Mientras que en Australia las universidades han vuelto al papel y boli para evitar el uso de la IA para copiar, aquí ya hay centros que han desplazado los trabajos de redacción de casa al aula con el mismo fin. "Ahora todas esas tareas las hacemos bajo supervisión", afirma Enric, de tercero de ESO. Sea visto como amenaza o como oportunidad, el reto sigue siendo gigante. "Es evidente que tendremos que hacer muchos cambios como docentes y buscar la forma de incorporar esa tecnología a nuestro día a día para ayudar a los alumnos", apunta Marta Muset, tutora de Ciencias de tercero de ESO. "Ya lo hicimos con internet".

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