Italia ha detenido a tres personas y ha devuelto a otras 21 a España tras implementar controles estrictos a los pasajeros procedentes de puertos y aeropuertos españoles, una medida que ha exacerbado las tensiones entre ambos países. El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, defendió esta decisión en el Parlamento, argumentando que la crisis migratoria en Ceuta representa una grave amenaza para la seguridad nacional y el espacio Schengen.
Piantedosi afirmó que el Gobierno italiano no puede ignorar lo ocurrido en Ceuta, ya que cada entrada irregular en el enclave español supone una vulnerabilidad para toda Europa. Aunque la mayoría de los inmigrantes ya han sido devueltos a Marruecos, Italia insiste en que persiste un riesgo elevado. Las autoridades españolas, según el ministro, han advertido de un posible nuevo intento de entrada masiva el próximo 15 de agosto, lo que justifica mantener los controles hasta esa fecha.
El Gobierno italiano, liderado por la ultraderechista Giorgia Meloni, sostiene que algunas zonas de Marruecos cercanas a Ceuta han sido históricamente focos de reclutamiento y radicalización yihadista. Además, recordó que miles de inmigrantes permanecen en el enclave español, lo que aumenta la preocupación por la seguridad. A pesar de que Ceuta ya cuenta con controles específicos dentro del espacio Schengen, Italia considera necesario reforzar las medidas.
Piantedosi aseguró que los controles fronterizos están dentro de la legalidad y han sido utilizados previamente por otros países europeos, incluida España, que los habría aplicado en más de 20 ocasiones. El ministro negó que la medida sea una especulación política contra España y enfatizó que su único objetivo es proteger la seguridad nacional.
Por su parte, Italia criticó la decisión de España de aplicar controles recíprocos a los viajeros italianos, calificándola como una respuesta de represalia que contradice el principio europeo de solidaridad. Aún así, Piantedosi precisó que las revisiones de pasaportes afectan solo a ciudadanos de terceros países y no han impactado el flujo turístico, vital para ambos países en plena temporada alta.
La crisis migratoria en Ceuta sigue siendo un punto de fricción entre Italia y España, poniendo a prueba las relaciones bilaterales y la cohesión europea en materia de seguridad y fronteras.





