Nueva regulación en República Dominicana impulsa la energía solar residencial pero genera debate sobre sostenibilidad
El gobierno dominicano implementará en mayo un nuevo reglamento para la generación distribuida —sistemas solares en hogares y empresas— que duplicará los beneficios para usuarios pero ha desatado dudas sobre su impacto financiero en las eléctricas. La norma, que ya supera los 23.000 clientes y 500 megavatios instalados, busca acelerar la transición energética con incentivos como compensación total por excedentes y trámites digitales, aunque expertos advierten riesgos para la red y las finanzas del sector.
Incentivos para usuarios, desafíos para empresas
La reforma establece tres cambios clave: las distribuidoras asumirán el costo de los medidores bidireccionales (antes pagados por los clientes), los procesos de interconexión serán 100% digitales para agilizar plazos, y los usuarios recibirán crédito por el 100% de su energía excedente —frente al 75% anterior—. "Esto incentivará más inversiones en paneles solares", explicó César Olivero, director de regulación de la Superintendencia de Electricidad.
Sin embargo, las distribuidoras enfrentarán nuevos costos. Deberán pagar más por la energía excedente de los usuarios y cumplir estrictos plazos de conexión bajo amenaza de multas. Para compensar, el reglamento introduce un "cargo por uso de red" en las facturas, destinado a mantener la infraestructura eléctrica. "La tarifa debe reflejar el acceso a la red, no solo el consumo", defendió Daniel Matich de AES Dominicana.
Presión sobre la red y desigualdad geográfica
El boom de la energía distribuida —con un crecimiento exponencial desde 2020— plantea desafíos técnicos. Olivero admitió que la alta penetración en zonas urbanas como Santo Domingo y Santiago está saturando las redes, mientras áreas rurales quedan rezagadas. Vladimir Santos, de la Comisión Nacional de Energía, alertó sobre la concentración en regiones ricas: "Solo quienes pueden pagar baterías se benefician plenamente".
Eduardo Vázquez, de la Asociación de Sistemas Eléctricos Aislados, criticó que el modelo no adopte la "facturación neta" —donde los usuarios compensan directamente su consumo con generación—, que consideró más sostenible para las empresas. "El espacio para paneles se agota en ciudades; no todos podrán sumarse", advirtió.
El dilema del almacenamiento
Aunque la norma permite baterías para autoconsumo, especialistas como la abogada Carolina León reclaman más incentivos fiscales para esta tecnología clave. "Sin almacenamiento masivo, fenómenos climáticos como nubes podrían afectar toda la red simultáneamente", señaló Santos.
El regulador insiste en que el marco busca equilibrio: "No frenamos la energía solar, pero debe crecer con reglas claras", afirmó Olivero. El éxito dependerá de cómo se gestionen los costos para usuarios, empresas y el sistema en su conjunto.





